Cuando la vivienda se diseña para ser compartida

Esta es la historia de dos matrimonios: Karina Inzunza + Graham Barker y Melana Janzen + John McMinn. Los dos últimos, que son arquitectos, decidieron construirse su propia casa de vacaciones en Georgian Bay, Canadá. Hasta aquí la historia es normal, lo que la hace diferente es que decidieron que esta vivienda sería compartida con el primer matrimonio que os mencionaba, para poder disfrutar más tiempo de su amistad y para compartir gastos en la construcción y mantenimiento de la vivienda.

Como peticiones especiales, a parte de las zonas comunes y los dormitorios principales, la vivienda debía tener una habitación para los dos niños de  McMinn y Janzen y una oficina y una sala de música para el matrimonio Barker y Inzunza. Para lograrlo, estuvieron pensando cómo distribuir el espacio de manera colectiva ya que los reglamentos del terreno les limitaban a construir una única casa, descartando así la opción de hacer dos cabañas independientes.

El resultado al que llegaron es una vivienda que en realidad son dos. Un enorme cobertizo de madera que engloba dos estructuras separadas, completamente aisladas la una de la otra. Sólo están conectadas de forma subterránea, por el sótano, donde están las salas de máquinas, los calentadores de agua y el registro del sistema eléctrico. Además, la vivienda cuenta con paneles solares en el techo.

Así, cada pareja tiene una casa de 15×30 metros con vistas al exterior. El gasto y el mantenimiento, así como los espacios al aire libre son comunes.

“The mostly symmetrical layout of the compound, McMinn says, precludes a sense of territoriality. “The two houses and cabins have a kind of equality,” he says. That’s distinct from the typical family compound in this region and elsewhere, where small cabins usually orbit a main house. “There’s always a question,” McMinn says: “Are we going to have dinner on their side or on our side?”

Images: Lorne Bridgman

2 Respuestas a “Cuando la vivienda se diseña para ser compartida

  1. Absolutamente infantil el comentario a la solución: “como no nos dejaban hacer dos casas adosadas, hicimos dos casas en una”, vienen a decir. ¡Se habrán quedado calvos detrás de las orejas! Los pobrecitos disponían de tan poco espacio edificable que no han podido tener más que 450 m2 por pareja, etc. etc. Eso no quita para que el proyecto pinte muy bien.

  2. Maria Mercedes Gomez

    Un saludo.
    Quisiera saber si la chapa metalica que acompaña la chimenea resiste el calor y donde se conseguira en España.
    muchas gracias y felicidades por el diseño hermoso de la casa

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