
Este genial calendario de tinta es obra del diseñador español Oscar Díaz. Para ello ha aprovechado una propiedad de los líquidos denominada capilaridad. Esta depende de la tensión superficial del líquido en cuestión (en este caso tintas de diversos colores) la cual le da la capacidad de subir o bajar por un denominado tubo capilar de un determinado radio.

Este calendario juega con el concepto del paso del tiempo, en un sentido estricto, ya que, cada día se puede ver cómo la tinta va coloreando el número en relieve del día del mes en el que nos encontramos.
Además, también aplica el concepto de la temperatura de los colores, tal y como el ser humano lo percibe, usando colores fríos para el invierno (gama de azules) y cálidos para el verano (naranjas y rojos).




























