Y la luz vino a mí

Lunes, ocho de la mañana, un sueño considerable… Me dispongo a bajar las escaleras del moderno y siempre tan bien cuidado metro de Barcelona. Me encuentro en la que es probablemente, junto a Plaça Catalunya Y Liceu, la parada más transitada por los turistas: Passeig de Gracia. Y esto es lo que veo… ¡La luz viene a mí!

Pero por desgracia vino a mí de forma literal. Si estuviéramos en New York o Berlín, pensaríamos que estamos delante de una especie de nueva instalación artística dentro del tube, pero no Señores… esto es dejadez.

La utilización del transporte público es un símbolo de sostenibilidad por parte de los ciudadanos y es necesario cuidarlo al máximo. Y es cierto que se están realizando esfuerzos, sobre todo a lo relacionado con obras para facilitar el uso de estos espacios a personas con impedimentos físicos, y también es verdad que seguramente este fluorescente no estuvo mucho tiempo ahí colgado, pero no es suficiente. Cuando no está el suelo lleno de serrín por las goteras, son los retrasos en el metro, las grietas en las paredes, las bombillas fundidas (o encendidas pero cada una con un color de luz diferente) o el suelo sucio. Todo ello son ejemplos de cosas que en una ciudad que presume de ser la meca del diseño nacional no deberían pasar.

Sejima y Nishizawa ganan el premio Pritzker

Hace 15 años que Kazuyo Sejima (Ibaraki, 1956) y Ryue Nishizawa (Tokio, 1966) fundaron SANAA (Sejima and Nishizawa and Associates ). Sejima, con sus casas carentes de jerarquías y sus edificios forzados hasta la máxima ligereza, era entonces la gran promesa de la arquitectura mundial. Nishizawa era autor de una obra corta pero exquisita, un proyectista brillante que solicitó trabajar con ella. Cuando los encargos crecieron, Sejima no dudó en hacerlo socio para afrontar juntos el Teatro de Almere, en Holanda. Desde entonces firman a dúo los grandes proyectos que los han llevado a trabajar por todo el planeta. Y reservan una parcela privada para firmar trabajos individuales.

El jurado del premio ha destacado que sus edificios «parecen muy sencillos, pero son obras de envergadura. Que son capaces de retirarse para convertirse en un paisaje de fondo para la gente«. Tal vez por eso, la Fundación Pritzker ha considerado que Sejima y Nishizawa «exploran como pocos cualidades como la transparencia y la ligereza logrando edificios que contrastan con el impacto y la retórica de mucha de la arquitectura actual. Su búsqueda es de economía de medios, de claridad, de precisión«.

Algunas de sus obras más conocidas son las cajas apiladas del New Museum of Contemporary Art en el Bovery de Nueva York , el buque insignia de Dior en Omotesando o el futuro Museo Louvre de Lens.

Apaga la luz, por favor…

Para algunos puede resultar contradictorio pedir al planeta entero que apague sus luces, cuando soy yo la primera que trabajo en la industria de la iluminación. Pero es así, necesario e ineludible. Como también lo es que profesionales de este sector conciencien a la sociedad de que es posible realizar un consumo responsable y sostenible, donde hay cabida no sólo a las famosas bombillas ECO, sino que también a la tecnología LED, a un buen estudio de usos, a los sensores lumínicos, y un sin fin de nuevas tecnologías que nos ayudan a regular el uso y el consumo de la luz.

Pues bien, volviendo al tema, anoche hubo una hora menos en nuestros relojes y también una hora sin luces. O con menos luces, al menos. Miles de ciudades de 120 países se sumaron ayer a la Hora del Planeta, un apagón voluntario de una hora para concienciar sobre el cambio climático y exigir a los políticos más acción al respecto. La organización ecologista WWF, promotora de la iniciativa, quería lograr que apagasen la luz 1.000 millones de personas en todo el planeta. Yo las apagué.

La Ciudad Prohibida de China, la Torre Eiffel de París, el Big Ben de Londres o la Fontana de Trevi de Roma se sumaron a la iniciativa de apagar las luces una hora a partir de las 20.30 hora local de cada país. En España, la fuente de Cibeles de Madrid, la torre Agbar de Barcelona, la Giralda de Sevilla, el Guggenheim de Bilbao y otros edificios públicos de 165 ciudades del país se sumaron a la convocatoria.

Bajo el lema «Apagar la luz para encender el planeta«, la campaña pretendió dar a los ciudadanos una forma de mostrar a los gobiernos que, a pesar del insuficiente acuerdo de Copenhague, quieren luchar contra el cambio climático, según WWF. «Hay un gran sentimiento de frustración respecto a lo que los políticos están haciendo por el cambio climático«, explicaba a Reuters el activista de WWF Andy Ridley , cofundador de la campaña.

Y sí, está claro que la mayoría de la culpa reside en esa minoría con el poder, incapaz de tomar decisiones y actuar. Pero tampoco nos quedemos ahí, no nos escudemos en este tipo de excusas, porque individualmente, con una conciencia sostenible y (como siempre) una buena educación, también podemos actuar, a nuestra manera, en una pequeña escala, pero igual de importante. Y es que yo todavía recuerdo como, hace años, mis padres me perseguían por la casa diciéndome que apagara las luces, y mira tú por dónde, esa lección hace tiempo que yo ya la aprendí.

A la mesa!

A la mesa! inaugura el tercer ciclo de exposiciones sobre diseño e innovación que la Sociedad estatal ddi y el Círculo de Bellas Artes de Madrid iniciaron en 2007. Bajo el comisariado del diseñador Martín Azúa, la muestra nos hace reflexionar sobre el momento especial y de prestigio que atraviesa la cocina española y la infinidad de productos muy creativos que hacen de ella una sofisticada actividad. La cocina se ha ido sofisticando, pero también todos los objetos y los espacios que la rodean: productos ecológicos, artilugios y envases cada vez más creativos, restaurantes experimentales … En A la Mesa! podemos ver tanto platos, vajillas o botellas, como restaurantes con un nuevo interiorismo para una nueva manera de cocinar y servir.

La muestra se estructura según las tres fases del proceso culinario: comprar, preparar y servir. En cada una de ellas, el diseño nos enseña como se han transformado nuestros hábitos en el acto básico de comer. Aquí van algunos ejemplos del material expuesto:

Dress for Dinner Napkins, de Héctor Serrano.

Exprimidor de cítricos para Eva Solo, de Tools. Fotografía: Tools

Table Bin de Officeoriginair. Fotografía: Royal VKB

Colección Aurea de Ernest Perera. Fotografía: José López

Pagos De La Sonsierra, de Davidelfin. 

Vía: diarioDESIGN

Things of Colour

Things of Colour es una empresa-estudio de lo más particular. Lo formaron en el 2008 dos  diseñadores industriales suecos que acababan de llegar a Hong Kong. Inspirados por ese nuevo y exótico entorno, tomaron sus ideas escandinavas sobre el diseño y lo mezclaron con todas las nuevas influencias del Extremo Oriente. La idea era crear productos novedosos, bien diseñados, aplicables a un uso diario y de un precio económico, ¡casi nada! Además, por si esto no resultase suficiente, los productos deberían ser simples, elegantes y capaces de contar una pequeña historia o concepto por sí mismos.

Y para muestra, un botón. Aquí os dejo dos de sus proyectos que más me han llamado la atención. El jarrón más agresivo del mundo y la vajilla que es de cerámica, pero parece de papel…

Un solo de Nacho Carbonell

Por primera vez en España, podemos disfrutar de una exposición del diseñador español Nacho Carbonell. La muestra, en la famosa y antigua Sala Vinçon, es una oportunidad única para acercarse al trabajo del artista y comprender por qué sus trabajos forman parte de las colecciones más exclusivas del mundo.

 

La exposición ha sido producida por el comisario italiano Paolo Maistri, ex coordinador de la aclamada feria internacional DesignMiami y en ella se puede disfrutar de objetos de colección poco comunes como el sofá prototipo “Pump It Up” hecho de espuma y la aclamada pieza “Lover’s Chair”, (silla para amantes), una pieza hecha de periódicos reciclados y hierro.

Tanto la libertad como la espontaneidad son la base de su trabajo lo que le ha llevado a diseñar colecciones como “Evolution” y “Skin”, con lo que ha generado titulares durante la semana del diseño de Milán o en la feria 2009 DesignMiami / Basilea, donde ha sido nombrado Diseñador del Futuro.

Sus obras, han sido adquiridas por galerías y coleccionistas de todo el mundo, siendo nominadas al Diseño del Año por el “Design Museum” de Londres.

Los escaparates de ja! studio

Hace unos meses estuve hablando por aquí de la fascinación que siempre me suelen producir los escaparates de las tiendas de ropa Loreak Mendian. Pues bien, hoy navegando por Internet, he descubierto más información.

El creador de estas pequeñas piezas de arte efímero es Ion Ander, de ja! studio. Por lo visto, ahora comienzan a hablar de este diseñador fuera de España. Es por esto que yo no he querido dejar pasar la oportunidad de enseñaros sus últimos proyectos para las tiendas de Loreak. Como siempre, una sorpresa repleta de elegancia y buen hacer. Lo sencillo vuelve a estar de moda.

Fotografía de Pelotari, escaparate realizado para estas Navidades que muestra la imagen celográfica del brazo de un jugador de pelota vasca. Foto: Fotoconcepto.

Escaparate Window cleaners, instalación realizada con trípodes, limpiacristales y un abrigo impermeable de la colleción otoño-invierno 09/10.

Miope, en este caso Ion ha empleado el logotipo Miope para presentar la colección gráfica primavera-verano 2010.

Vía: Pasajes Diseño

Pablo Picasso

«Hay pintores que convierten el sol en una mancha amarilla, y hay otros que con ayuda de su arte y su inteligencia convierten una mancha amarilla en el sol.»

Pablo Picasso (1881- 1973).

Bar Tomate de Sandra Tarruella

 

El Bar Tomate se ha convertido en el local de moda de Madrid. Se trata de un bar/restaurante de comida mediterránea donde sirven desde desayunos, aperitivos, comida ligera y entrehoras hasta cenas tardías y copas por la noche. Un planteamiento de servicio que debía adaptarse al interiorismo del local, cuya responsable ha sido la diseñadora Sandra Tarruella, quien ha ganado el premio Metrópoli 2009 a la mejor decoración por este proyecto.

 

Sandra Tarruella ha abordado el proyecto creando un restaurante desenfadado con toques retro seleccionando piezas recuperadas de diseño, como las sillas nórdicas de los años 50, o elementos antiguos que se han conservado del antiguo restaurante, como las neveras. Para completar este interiorismo de collage, la diseñadora ha mezclado algunas piezas clásicas de diseño, como las lámparas de Tom Dixon con algunos muebles de aire industrial creados especialmente para el Tomate: estanterías de hormigón para el almacén visto, mesas hechas con viejos tablones recuperados o una carpintería de hierro en la entrada que imita a un invernadero.

 

El local original, con planta en forma de L, disponía de dos zonas muy diferenciadas en estética y uso. Una de las principales ideas del nuevo proyecto era unificar los dos espacios. Se consiguió con la unión mediante una estantería de casetones de hormigón a la que se le ha cambiado su uso original para convertirla en un almacén a la vista de aspecto industrial.

 

El espacio, concebido en única pieza, descubre algunos de los espacios normalmente ocultos en un restaurante y los mezcla con el comedor. La cocina, que se encuentra al fondo del local, deja a la vista la zona de preparación de fríos y un horno para pizzas. El almacén de aire industrial queda totalmente a la vista y sirve para unificar, ordenar y distribuir del espacio.

 

El acceso del restaurante se hace a través de un vestíbulo abierto que da a la calle. Destaca en el espacio el cerramiento de hierro tipo invernadero con vegetación natural. Esto potencia la sensación, desde dentro del local, de jardín y de fresco, junto con el expositor de verduras ubicado en el fondo.

 

Vía: DiaroDESIGN

Interpretando a Thonet

Thonet acaba de anunciar los ganadores de 214×214 photo contest.

Para celebrar el 150 aniversario de la silla 14 -hoy modelo 214-, Thonet convocó el verano pasado el concurso mundial de fotografía 214×214. Ahora ya podemos ver una muestra de las fotografías ganadoras, algunas de ellas imágenes de gran emoción que recogen la historia de esta emblemática silla.

  Primer premio. Christa y Martin Schönherr, Berlín

  Segundo Premio. Maxime Delvaux, Bruselas

  Tercer Premio. Marcel Kabisch, Frankenberg-Sachsen

Considerada como la primera silla moderna y convertida ya en un eterno clásico, la 214 fue la primera silla pensada para ser fabricada en serie, transportada a todo el mundo y vendida a un mercado masivo. Gracias a la 214, Thonet llegó a ser uno de los principales fabricantes mundiales de mobiliario a principios del siglo XX, y en la  década de los 30 ya había vendido más de 50 millones de sillas de madera. La compañía Thonet es hoy todavía una empresa de éxito,  y en la actualidad está gestionada por la 5ª generación familiar. 

Via: DiarioDESIGN